
No siempre se actúa así. Muchas veces todo el proceso, desde el inicio hasta la decisión final, no lleva más que escasos segundos. Otras veces, las decisiones son de índole cualitativa, sin tener que pasar todo a números. Pero lo que no cambia es el espíritu del método.
Ejemplo. Nos hallamos en la última ronda de apuestas.
Paño: A-2-3-K-2.
En el pozo hay $100 y el resto exacto de ambos es: $100. Juega primero y apuesta los $100.
Técnica. Las chances que ofrece el pozo son de 2:1.
Arte. Ante todo: ¿por qué apuesta $100 y no chequea? Venimos demostrando fortaleza. Si es bueno, debería ponernos en AK. A menos que él también tenga AK.
Que tenga AK no es lo preocupante. A esta altura, lo son los juegos perdedores.
El sólo hecho de haber hecho un jugado en 5. Le va a aumentar todos sus porcentajes de cartas ganadoras.



