El proceso de deducción comienza ubicando al rival en un menú de cartas al iniciarse la mano, nunca en una específica. A medida que transcurre el pase, se van descartando o incorporando otras, hasta llegar a un número lo más escueto posible que nos sirva de orientación.
El razonamiento deductivo es la resultante perfeccionada del sentido común. La matemática puede contribuir en el proceso a través del análisis de posibilidades.
Ejemplo. Después de jugar cuatro horas con nuestro amigo enfrente, tenemos una idea bien formada de quién es. A lo expuesto, agregaremos un último dato: nos respeta.
Cuando abrimos con AK desde p1 y ve desde el ciego grande, sabemos, por el tenor de lo que mandamos, la posición que ocupa, y porque lo conocemos, que sus cartas son muy buenas. Lo que no sabemos con precisión es cuáles son. El menú de opciones en que lo pondremos es:
-AA.
-KK
-AK
-AQ.
-QQ.
-JJ a 99.
En la gatera quedan al acecho, y no totalmente descartadas, cartas como AJ, pares menores al 9, KQ y CyC.



