
Más allá del tenor de apuestas y lo visto hasta aquí, es mucho más probable que tenga QQ y JJ que AA. Al tener nosotros un as y un rey, le restamos posibilidades estadísticas de que él las comparta: le hemos quemado uno de los cuatro ases del total. Pero mucho cuidado, no hay que descartarlo. Que el menú pase a tener otras prioridades no es lo mismo que se hayan cancelado algunos platos. En ese caso, podría lucir así:
Opción 1: AQ. Hay 16 formas diferentes de recibirlas. Sin un as, se reducen a 12.
Opción 2: AK. De las 16 formas posibles de recibirlas, se reducen a 9 al quemar dos: un as y un rey.
Opción 3: QQ y JJ. Existen 6 posibilidades de recibir QQ y otro tanto con JJ.
Opción 4: AA y KK. Hay tan sólo 6 formas de recibir a los rocket killers y a os vaqueros con el mazo completo y tres en las condiciones actuales; por lo tanto, serán las opciones menos probables.
Opción 5: gatera.
4. Poner a prueba
En lugar de felicitarnos por lo acertado de nuestra elección y lo sagaces que somos, buscaremos razones que demuestren que estamos equivocados, motivos que justifiquen descartar las cartas que el rival podría tener en la mano. Es muy común quedar pegado en una única opción y advertir el error cuando es demasiado tarde: las fichas han sido perdidas. Busquen otras, recorran el sedal de posibilidades una vez más. Sean sus críticos más despiadados.



