Después de haber mandado y ser vistos, quedaron MAM.
Flop: A-2-3.
Sería además de probable, desde la perspectiva matemática, muy conveniente que tuviera AQ; de modo que refugiarnos en ellas es la tarea más sencilla del mundo. El próximo desliz consistiría en hacer que coincidan sus acciones con esas cartas, aunque para ello tengamos que recurrir a un calzador.
La actitud más beneficiosa es la de buscar motivos que demuestren que no tiene AQ. Darle lugar a la duda y la sospecha: ¿tan seguro estoy de que no tiene AA?
¿Y A2; A3; 33 y 22?
Combinaciones, todas, contra las que AK pierde.
Puesta a prueba. A2 y A3 no son cartas con las que vería el jugador que nos imaginamos que es. Tampoco 33 y 22. Algunos van dudosamente a buscar un 30 un 2 en el flop, aun jugando decentemente bien después de un envite fuerte pre flop. Pero es improbable.
También es poco probable AA, pero desde la perspectiva matemática. Si los tiene, mejor para él. Nos va a sacar, hasta acá, una linda tajada.



