
Finalmente, hay que arribar a una conclusión y decidirse. Las cartas posibles se redujeron a su mínima expresión o bien la conclusión es que deba aceptarse que dicha tarea no pudo llevarse a cabo.
Aun así, la pregunta está mal formulada. No es ¿cuáles son las cartas?, sino más bien del tipo: ¿mi juego es inferior o superior al de él? De eso se trata todo.
El proceso de decisión tiene algo de técnica y mucho de arte. El modo teórico clásico de arribar a una conclusión es darle a las cartas definitivas, y que superaron todos los escollos, un porcentaje. Llegar a esas cartas y el porcentaje que se les dé, es el arte.
La técnica es muy sencilla: se pasan esos porcentajes a chances y se los compara con las que ofrece el pozo. Si el resultado de esa comparación es favorable, se ve. Esto ocurre cuando las chances de ganar supe ran a las del pozo. En caso contrario, se va al mazo.



